Desde la jefatura de obra hasta la gestión de seguridad, administración y coordinación operativa, las mujeres ocuparon posiciones estratégicas en la ejecución de uno de los proyectos híbridos eólico-solares más importantes de América Latina.
El parque solar Arauco I, ubicado en Valle de la Puerta, provincia de La Rioja, se convirtió en uno de los proyectos energéticos renovables más importantes del país, posicionándose como uno de los desarrollos híbridos eólico-solares más importantes de América Latina. Su propia ejecución demandó la articulación de distintas disciplinas técnicas y operativas para transformar la planificación en infraestructura energética operativa a gran escala.
En proyectos donde intervienen cientos de personas, múltiples equipos en distintas áreas, plazos de entrega exigentes y altos estándares de calidad ejecutada, cada decisión impacta directamente sobre el avance de la obra. Dentro de ese proceso, un aspecto adquirió especial relevancia, dándose de manera natural y orgánica: la participación de mujeres en roles estratégicos para la conducción y gestión del proyecto.
Lejos de tratarse de una cuestión simbólica, su intervención estuvo directamente vinculada a funciones críticas para el desempeño de la obra. Desde la toma de decisiones diarias en campo, hasta la supervisión de seguridad, la administración de recursos y la coordinación de equipos multidisciplinarios.
Su modelo EPC integra, bajo una misma estructura operativa, áreas clave como: ingeniería, logística, obras civiles, montaje electromecánico, infraestructura eléctrica, commissioning y puesta en marcha. Esto permite reducir intermediaciones, mejorar la coordinación entre equipos y mantener un control integral sobre la ejecución del proyecto.
Al agregar estas características al cronograma general del proyecto, se trabaja bajo un mismo esquema de trabajo que permite obrar en múltiples frentes sin perder el objetivo principal. En términos prácticos, significa que la empresa no solamente construye un parque solar. También controla los procesos necesarios para que cada etapa funcione de manera articulada, ya sea desde la planificación inicial hasta la entrega final de energía al sistema eléctrico.
Su función refleja uno de los principales desafíos de cualquier obra utility scale: coordinar simultáneamente personas, recursos, plazos y objetivos técnicos bajo un mismo esquema vertical de ejecución que caracteriza cada uno de los proyectos de Solar DQD.
En paralelo, la gestión de seguridad y salud ocupacional de la obra constituyó otro de los ejes centrales de este proyecto. Con más de una década de experiencia profesional y una trayectoria previa vinculada al sector eólico, Romina Peñaloza encontró en Arauco Solar I la oportunidad de expandir su desarrollo profesional dentro del sector renovable.
Su trabajo, al igual que el de numerosos colaboradores directos e indirectos que intervienen en proyectos de esta escala, forma parte de una estructura orientada a garantizar que cada actividad se ejecute bajo los más altos estándares de seguridad, calidad y eficiencia operativa que nos caracterizan.
Este aporte pone en evidencia el compromiso de quienes asumieron roles clave en la ingeniería, coordinación, seguridad operativa y ejecución de obra, demostrando que la construcción de infraestructura energética a gran escala se da a partir de equipos multidisciplinarios que poseen el conocimiento, la experiencia y la responsabilidad necesaria con la que se toman las decisiones.
La experiencia en Arauco Solar I permite observar una transformación más amplia dentro del sector energético. La incorporación de perfiles técnicos diversos ya no responde únicamente a tendencias globales o políticas organizacionales, sino a una realidad cada vez más presente en la industria: la necesidad de contar con profesionales capacitados para asumir responsabilidades estratégicas en proyectos complejos y de gran envergadura.
Más allá de los roles individuales, el proyecto demuestra que la construcción de infraestructura energética moderna requiere talento, experiencia y capacidad de gestión; competencias que hoy se encuentran presentes en equipos cada vez más diversos y especializados, como los más de 250 colaboradores directos e indirectos que participaron en la construcción de este complejo eólico-solar.
Por eso, la historia de Arauco Solar I va más allá de la generación renovable o de ser uno de los desarrollos híbridos más relevantes de la región. Es, sobre todo, el reflejo de cómo evolucionamos: impulsados por la capacidad técnica, el liderazgo y el compromiso de las personas que hacen posible cada proyecto.