Construir parques solares implica transformar la matriz energética, pero también integrarse en la vida de una comunidad. En DQD entendemos que un proyecto no termina el día que se finalizó la instalación de los paneles solares: el verdadero valor está en cómo se ejecutó y en lo que queda en el territorio una vez finalizada la obra.
Nuestra forma de trabajar prioriza la contratación y formación de mano de obra local. No se trata solo de una decisión logística, sino de una convicción operativa: capacitar en montaje fotovoltaico, electricidad y normas de seguridad industrial a quienes viven en la zona genera un conocimiento técnico que permanece en las personas, abriéndoles nuevas oportunidades en una industria en pleno crecimiento.
Al mismo tiempo, la demanda constante de logística, transporte, alojamiento, catering y servicios regionales impulsa directamente a comercios y Pymes locales, garantizando un impacto significativo que va mucho más allá de la reducción de la huella de carbono.
La provincia de Chaco es un reflejo claro de este compromiso con el empleo territorial. A lo largo de la ejecución de nuestros proyectos fotovoltaicos en la provincia, hemos formado y contratado equipos locales que impulsaron frentes de obra clave, alcanzando más de 880 puestos de trabajo directos e indirectos:
El Parque Solar Don Panos es el ejemplo más reciente de este modelo de trabajo en suelo chaqueño. Este desarrollo no solo aporta energía limpia y previsible a la red, sino que reafirma la integración entre capacidad técnica de gran escala e impacto socioeconómico directo:
Priorizar la contratación local nos beneficia operativamente como EPC, pero, fundamentalmente, deja un impacto duradero en la economía regional:
Con más de 1.374 MW construidos en Latinoamérica, en DQD reafirmamos que la transición energética es más sólida cuando se construye junto a la gente de cada territorio.